{"id":96,"date":"2009-10-12T14:16:47","date_gmt":"2009-10-12T21:16:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sumaclick.com\/owens\/?p=96"},"modified":"2009-10-12T14:16:47","modified_gmt":"2009-10-12T21:16:47","slug":"las-enfermedades-hepaticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/?p=96","title":{"rendered":"Las Enfermedades Hep\u00e1ticas"},"content":{"rendered":"<p>Por Dr. Thomas P. Owens<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.lnb.gob.pa\/sitio\/index.php?option=com_content&#038;view=article&#038;id=235:revista-en-linea&#038;catid=49:revista\">Publicado originalmente en la Revista Loter\u00eda, No. 253, marzo de 1972<\/a><\/p>\n<blockquote><p>\u201cCuando recuerdo cuan numerosas, cuan importantes y cuan complicadas son las funciones del h\u00edgado, me pregunto si a veces el laico est\u00e1 en lo cierto cuando mantiene que su indigesti\u00f3n es causada por un h\u00edgado torpe, perezoso o que funciona pobremente\u201d.<br \/>\nWalter \u00c1lvarez<\/p><\/blockquote>\n<p>Al revisar recientemente mis revistas me encuentro con un art\u00edculo corto del muy conocido periodista norteamericano Art Buchward sobre la importancia de los padecimientos del h\u00edgado en Francia. En su jocoso art\u00edculo, Buchwald relata sus peripecias al sufrir un \u201cataque al h\u00edgado\u201d mientras resid\u00eda en Francia y c\u00f3mo as\u00ed pudo entrar en lo que \u00e9l llama el privilegiado grupo de la \u201cOrden del H\u00edgado de Categor\u00eda\u201d para ser el centro de la atenci\u00f3n en ese ambiente donde la enfermedad hep\u00e1tica est\u00e1 en una posici\u00f3n jer\u00e1rquica muy elevada y donde la conversaci\u00f3n popular gira con frecuencia alrededor de los \u201cmales del h\u00edgado\u201d.<\/p>\n<p>Estas l\u00edneas del periodista me han hecho reflexionar sobre algo que nos inquieta a todos los m\u00e9dicos cl\u00ednicos y es la gran preocupaci\u00f3n de los pacientes y el vulgo en general por los problemas que relaciona con la funci\u00f3n del h\u00edgado.<\/p>\n<p>La Am\u00e9rica Hispana tiene un notable influjo que viene del sur de Europa, primordialmente Francia, B\u00e9lgica, Espa\u00f1a, Portugal e Italia, no solamente influjo en las artes, costumbres, comportamiento, religi\u00f3n e idioma sino tambi\u00e9n en el folklore de la enfermedad y lo relacionado con \u00e9sta como ser\u00edan las dietas, los medicamentos, las curas, las creencias en relaci\u00f3n con la enfermedad y los mitos. Este es el caso del h\u00edgado, \u00f3rgano noble, pero sobre el cu\u00e1l todav\u00eda no sabemos todo, debido a la complejidad de sus funciones, lo que se ha prestado para que a trav\u00e9s de las centurias se haya especulado sobre su sintomatolog\u00eda, particularmente en los pa\u00edses nuestros.<\/p>\n<p>Ya el mito de la enfermedad hep\u00e1tica y biliar como causante de m\u00faltiples dolencias y trastornos se vislumbra en los griegos con el temperamento \u201cbilioso\u201d de Arist\u00f3teles, quien as\u00ed se convierte en el primer biotip\u00f3logo. Con este adjetivo quiso el fil\u00f3sofo clasificar a una gran serie de individuos seg\u00fan su personalidad su comportamiento, sus s\u00edntomas y sus padecimientos, y as\u00ed se adelant\u00f3 por muchos siglos a DiGiovanni, Viola, Pende, Sigaud, Kretschmer, Sheldon y tantos otros. Pasa esta clasificaci\u00f3n la prueba del tiempo y las corrientes hel\u00e9nicas la llevan a Europa y de all\u00ed a nuestra Am\u00e9rica. Tenemos hoy, m\u00e1s de veinte siglos despu\u00e9s, al paciente consuetudinario de las cl\u00ednicas quien viene porque sufre \u201cde bilis\u201d o sufre \u201cdel h\u00edgado\u201d o padece la multiplicidad de s\u00edntomas atribuidos a la noble v\u00edscera por el vulgo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n oscura se le adscribe tantas dolencias y s\u00edntomas al h\u00edgado? \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n es tan escasa la importancia dada a la sintomatolog\u00eda de este \u00f3rgano en el pueblo anglosaj\u00f3n? \u00bfSer\u00e1 que los pa\u00edses tomadores de vino sufren m\u00e1s padecimientos, particularmente cirrosis de Laennec? \u00bfPero por qu\u00e9 tal categor\u00eda al s\u00edntoma hep\u00e1tico cuando, de ser as\u00ed, debe ser un desprestigio la posibilidad de contraer una cirrosis alcoh\u00f3lica? \u00bfO ser\u00e1 que en realidad existen m\u00e1s trastornos hep\u00e1ticos en algunos medios seg\u00fan distintos componentes gen\u00e9ticos, clim\u00e1ticos, raciales o nutricionales? \u00bfSer\u00e1 solamente el folklore de la enfermedad o la tradici\u00f3n lo que influye?<\/p>\n<p>Todas las interrogantes nos hacen considerar la necesidad de incluir al trastorno hepatobiliar en un cap\u00edtulo de la medicina antropol\u00f3gica y de la antropolog\u00eda cultural. Pero las interrogantes nos abren un amplio campo de especulaci\u00f3n y las posibilidades de una diatriba sin fin. \u00bfCu\u00e1les s\u00edntomas son propios de mal hep\u00e1tico? \u00bfCu\u00e1les molestias hep\u00e1ticas, cu\u00e1les biliares, cu\u00e1les inespec\u00edficas? \u00bfCu\u00e1l es la dieta hep\u00e1tica? \u00bfHay necesidad de drogas llamadas \u201cprotectores hep\u00e1ticos\u201d? \u00bfHay necesidad de sustancias para prevenir o curar enfermedades del h\u00edgado? \u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1nto afecta el licor al h\u00edgado? \u00bfPor qu\u00e9 un centro de renombre trata un mal hep\u00e1tico severo solamente con reposo y otro de igual prestigio con m\u00faltiples drogas?<\/p>\n<p>Las funciones hep\u00e1ticas son complejas, m\u00faltiples y todav\u00eda no del todo conocidas. Las pruebas funcionales hep\u00e1ticas de laboratorio tan variadas se han ido proliferando y depurando hasta darnos una idea aparentemente harto cabal del estado de la v\u00edscera. Las enfermedades que conoce el m\u00e9dico son precisas y su n\u00famero es algo restringido: hepatitis, cirrosis, infestaci\u00f3n por par\u00e1sitos, neoplasias y patolog\u00eda de las v\u00edas biliares. Estas entidades nosol\u00f3gicas tienen su sintomatolog\u00eda m\u00e1s o menos bien definida y su bater\u00eda de ex\u00e1menes de laboratorio y radiogr\u00e1ficos pertinentes no ofrecen mucho problema diagn\u00f3stico al m\u00e9dico y son relativamente frecuentes.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es realmente muy frecuente, aunque no se poseen las estad\u00edsticas fehacientes, es el padecimiento vago, funcional, el desorden que atribuye el paciente al h\u00edgado; el paciente que llega al consultorio y antes de sentarse nos revela \u201cYo sufro del h\u00edgado\u201d. Este es el caso problema, el caso consuetudinario, el caso que es y no es el de la medicina trivial de gabinete, el caso dif\u00edcil. Es el caso del enfermo que sufre, que suele no tener hallazgos org\u00e1nicos y quien recibe poca empat\u00eda de parte del facultativo. Si el ni\u00f1o sufri\u00f3 hepatitis, de joven seguir\u00e1 toda una vida \u201cd\u00e9bil del h\u00edgado\u201d; si sufri\u00f3 de ictericia fisiol\u00f3gica como reci\u00e9n nacido, los padres lo tildar\u00e1n de \u201chep\u00e1tico\u201d el resto de los d\u00edas; si es un ni\u00f1o vomit\u00f3n, \u201csufre del h\u00edgado\u201d; si se percibe algo p\u00e1lido, dicen que est\u00e1 amarillo y puede ser \u201cel \u00b4h\u00edgado\u201d. As\u00ed como lo usual entre anglosajones para entablar una conversaci\u00f3n suele ser una percepci\u00f3n sobre el estado del tiempo, entre nosotros ser\u00eda discutir nuestro \u00faltimo s\u00edntoma o cortejo sintom\u00e1tico \u201cdel h\u00edgado\u201d. Y si tiene el car\u00e1cter dif\u00edcil o irritable, tiene \u201cpunzado el h\u00edgado\u201d.<\/p>\n<p>Veamos un listado de s\u00edntomas atribuidos al h\u00edgado en nuestro medio: dolores de cabeza, migra\u00f1a y neuralgias, inestabilidad, falta de equilibrio, mareos, v\u00e9rtigos, gases abdominales, llenura, n\u00e1useas, v\u00f3mitos, diarreas, estitiquez, empacho, fatigas, pereza, eructos, borborismo, epigastralgias, intolerancia a ciertos alimentos como huevo, leche, chocolate, puerco, naranja, condimentos, nance, aguacate, salchicha, halitosis, lengua saburral, sequedad bucal, boca amarga, sudoraci\u00f3n, desvanecimientos, lasitud, sed, exceso o falta de apetito, impotencia sexual, manchas en la piel, dermatitis, descamaci\u00f3n y fisura de las manos y pies, prurito, alergias, urticarias, edemas, dolor lumbar, dorsal, c\u00f3licos y otros, escler\u00f3ticas sucias, ojos p\u00e1lidos, aftas bucales, sialorrea, falta de sudor, sudor f\u00e9tido, digesti\u00f3n \u201clenta\u201d, ojeras, heces malolientes, tensi\u00f3n, irritabilidad, equimosis, ardor en la piel, mal rendimiento escolar, malos h\u00e1bitos, etc.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos de tales s\u00edntomas y signos son espec\u00edficos de enfermedad hepatobiliar, cu\u00e1ntos de etiolog\u00eda incierta o del todo no-hep\u00e1tica?<\/p>\n<p>Los textos europeos enumeran varios s\u00edntomas que atribuyen a padecimiento hep\u00e1tico. As\u00ed, Pons indica: la anorexia, intolerancia a grasas y alcohol, boca amarga y pastosa, pesadez epig\u00e1strica, repleci\u00f3n, plenitud, eructos y pirosis, constipaci\u00f3n o diarrea, retenci\u00f3n fecal, cefaleas, sudoraciones, desvanecimientos, v\u00e9rtigos, astenia, depresi\u00f3n, insomnio, somnolencia postprandial, sed, alergias, escozor, pruritos y eccemas.<\/p>\n<p>Otro autor europeo, Roger, en su semiolog\u00eda de enfermedad hep\u00e1tica, enumera un n\u00famero menor de s\u00edntomas, a saber, s\u00edntomas claves como: dolor, anorexia, astenia, ictericia, dispepsia en general, hemorragia, prurito y trastornos mentales.<\/p>\n<p>Pero es en los autores anglosajones donde alcanzamos a ver el extremo en lo escueto en cuanto a sintomatolog\u00eda hepatobiliar. Spiro revela como claves para el diagn\u00f3stico de enfermedad biliar solamente dos s\u00edntomas: dolor e ictericia. Para enfermedad hep\u00e1tica a\u00f1ade un escaso grupo de s\u00edntomas como el visto en las fases iniciales de hepatitis, a saber: astenia, anorexia, plenitud abdominal. La emesis persistente considera es m\u00e1s bien s\u00edntoma pancre\u00e1tico y muchos s\u00edntomas que considerar\u00edamos biliosos los acepta como muy inciertos. Capper y otros han descrito hallazgos bioqu\u00edmicos en relaci\u00f3n con mala funci\u00f3n biliar, pero Spiro, como cl\u00ednico anglosaj\u00f3n, considera estos datos como poco concluyentes o m\u00e1s bien relacionados con gastritis, trastornos pancre\u00e1ticos u otras entidades.<\/p>\n<p>Walter \u00c1lvarez en sus obras sobre nerviosismo, indigesti\u00f3n y dolor nos habla sobre su vasta experiencia cl\u00ednica en este campo y conjetura que el disp\u00e9ptico cr\u00f3nico o el que \u201csufre del h\u00edgado\u201d puede serlos por m\u00faltiples causas o combinaciones de causas, aunque probablemente el componente emotivo sea clave. Reconoce como probable causa de trastornos gastrointestinales:<\/p>\n<p>Poca capacidad gastrointestinal y dificultad innata en habilidad digestiva de ciertos productos, defectos del mecanismo de eliminaci\u00f3n de gases, alergias alimentarias, movimientos antiperist\u00e1lticos, excesos de comidas y bebidas, tendencias familiares a regurgitaciones, falta de tono muscular abdominal, gastritis o enteritis atr\u00f3ficas, secuelas de infecciones de la ni\u00f1ez, hernias internas, enfermedades de la porta y enfermedades arteriales peculiares, enfermedades de los linf\u00e1ticos o de inervaci\u00f3n intestinal, indigesti\u00f3n refleja por males endocrinos, renales, coronarios o de enfermedad ginecol\u00f3gica, pacientes con s\u00edndrome de \u201cconstituci\u00f3n inadecuada\u201d, h\u00edgado defectuoso y trastornos biliares, otros.<\/p>\n<p>Como se advierte son casi innumerables las posibilidades etiol\u00f3gicas de trastornos vagos atribuibles al aparato digestivo y todav\u00eda nos falta mucha investigaci\u00f3n para aclara este campo del todo. Alg\u00fan trecho se ha adelantado en algunos aspectos como fue el caso del descubrimiento de la amina presora tiramina como causante de sintomatolog\u00eda que pod\u00eda muy bien asemejarse a una \u201ccrisis hepatobiliar\u201d, o los trabajos de Jordan sobre su s\u00edndrome de colon irritable como causante de trastornos gastrointestinales a largo plazo; o los estudios de cineradiograf\u00eda que revelan la importancia de la acrofagia como causante de meteorismo abdominal, particularmente en el enfermo ansioso y tenso; o la frecuencia de hernias hiatales que pueden explicar s\u00edntomas err\u00e1ticos; o las alergias alimentarias y dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y cuando estudiamos la complejidad de las funciones de la v\u00edscera hep\u00e1tica y la vasta interrelaci\u00f3n de sistemas integradores que se conjugan en los procesos gastrohepatobiliares nos asombramos m\u00e1s bien de lo tranquilamente que se coordinan estas funciones. Con s\u00f3lo la revisi\u00f3n del plexo cel\u00edaco que es el regularizador neurol\u00f3gico de esta zona, con sus ra\u00edces y relaciones hepatosomaticovegetativohumorales tenemos para rato.<\/p>\n<p>Otros datos que complican la visi\u00f3n del m\u00e9dico en este campo son los innumerables s\u00edndromes, a veces esot\u00e9ricos, que enturbian una visi\u00f3n panor\u00e1mica, y al aparecer nombres como Dubin y Johnson, Crigler y Najjar, Rotor, Zieve, Reye, Chiari, Del Valle, Boerhaave, Mallory Weiss, Zolinger y Ellison, Courvoisier, Zenker, Crohn, Menetrier, y muchos m\u00e1s puede sembrarse la duda en la mente del galeno y salir en busca de algo abstruso.<\/p>\n<p>Algo similar acontece con la orientaci\u00f3n radiogr\u00e1fica y de laboratorio que con una gran bater\u00eda de pruebas que var\u00edan de medio a medio y se ponen o no en duda como una prueba de cefalinacolesterina o Hanger, dichosamente hoy poco usada, con resultado de dos cruces, una turbidez de timol err\u00e1tica, un informe de rayos X que se revela \u201cves\u00edcula perezosa\u201d o una bolsa de Hartmann, o una discinesia, o un divert\u00edculo que son hallazgos a veces de compleja interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con toda esta tradici\u00f3n de enfermad hep\u00e1tica con ra\u00edces antropol\u00f3gicas y culturales es natural que hayan proliferado los reg\u00edmenes hep\u00e1ticos, las dietas, los mitos, los tab\u00fas y los cuidados terap\u00e9uticos variados. As\u00ed tenemos las creencias probablemente infundadas sobre el peligro que ocasiona una gran gama de alimentos como dulces, naranja, lim\u00f3n, frituras, huevo, puerco y otras grasas, restricci\u00f3n que a veces se propaga a otros padecimientos de tal forma que el paciente para una diabetes, o proceso catarral, o un trastorno urinario busca erradicar su ingesti\u00f3n de grasas.<\/p>\n<p>Lo mismo ha sucedido con la medicaci\u00f3n popular para trastornos atribuidos a la v\u00edscera hep\u00e1tica donde tenemos el uso ilimitado de preparaciones que van desde t\u00e9 de hojas de diversa \u00edndole, Bekunis y otros, infusiones de hojas de m\u00faltiples plantas, ruibarbo y soda, Alka Seltzer, San de Andrews, purgantes de todo tipo, Maravilla de Humprey y dem\u00e1s. El facultativo, por su cuenta, propaga en parte esta tradici\u00f3n al armarse de un bagaje inmenso de drogas que en muchos casos surten efectos o escasos, o dudosos o nefastos y tenemos as\u00ed el uso indiscrimado de hepatoreguladores, colagogos, coler\u00e9ticos, protectores hep\u00e1ticos y otros. Podr\u00edamos recordar aqu\u00ed el uso del Metischol, Bilsan, Bilagol, Cholipin, Rowachol, Festal, Trizimal, Bilepar, Azulon, Entozume, Digezima, Hepadesicol, Fisiobil, Pankreon, Heparregulina, Panzynorm, Nutrizym y muchos m\u00e1s. Muchas veces el paciente solicita con vehemencia \u201calgo para el h\u00edgado\u201d o algo \u201cpara la digesti\u00f3n\u201d, y el galeno opta por recomendar un producto de patente aunque no est\u00e9 seguro de su efecto farmacodin\u00e1mico real.<\/p>\n<p>Probablemente no conocemos todav\u00eda todas las enfermedades hep\u00e1ticas sino solamente algunas b\u00e1sicas y algunos s\u00edndromes esot\u00e9ricos. Probablemente existan pacientes con una insuficiencia hep\u00e1tica larvada, otros muy sugestionables, aquellos a quienes Osler llam\u00f3 \u201cquienes tendr\u00e1 que estar ayudando toda su vida su m\u00e9dico\u201d, o a quienes \u00c1lvarez denomina de \u201cconstituci\u00f3n inadecuada\u201d. Estos ser\u00edan aquellos que sufren una inferioridad biol\u00f3gica global o espec\u00edfica, neur\u00f3ticos, astenios, deprimidos, disp\u00e9pticos, l\u00e1biles, hipor\u00e9cticos, cr\u00f3nicos, cohibidos, sumisos, ensimismados, quiz\u00e1 los displ\u00e1sicos de Kretschmer. Muchos de \u00e9stos tienen componentes gen\u00e9ticos importantes, taras que predisponen a una labilidad o una morbilidad especial; otros pueden acoplar \u00e9sta a trastornos funcionales hepatobiliares, a trastornos pancre\u00e1ticos, es\u00f3fagogastroduodenales, al\u00e9rgicos u otros.<\/p>\n<p>El paciente hepatobiliar t\u00edpico ser\u00eda una mujer de unos cuarenta a\u00f1os de edad, p\u00edcnica, con varios hijos, algo tensa y deprimida, quien se queja de borborismo, meteorismo, plenitud abdominal, estitiquez, mareos, boca amarga, n\u00e1useas matutinas y dispepsias selectivas porque \u201cle cae mal la naranja y el huevo\u201d (recordemos la enfermedad de las cinco efes (F) de las escuelas del Norte: Female, Fat, Forty, Fertile, Flatulent). \u00bfPero cu\u00e1ntos no siguen este patr\u00f3n tradicional y son j\u00f3venes deportistas, muchachas de escuela, ast\u00e9nicos, enjutos, tranquilos o tensos, labriegos, ejecutivos, m\u00e9dicos? La revisi\u00f3n exhaustiva de laboratorio puede ser normal y la colecistograf\u00eda normal o revelar una \u201cves\u00edcula perezosa\u201d. Un paciente as\u00ed podr\u00eda sufrir un s\u00edndrome climat\u00e9rico, un v\u00e9rtigo central o laber\u00edntico, una insuficiencia renal, un colon irritable, una diverticulosis, un s\u00edndrome de hiperventilaci\u00f3n, una reacci\u00f3n depresiva o sicofisiol\u00f3gica, lo que alguno llamar\u00eda \u201cs\u00edndrome de discinesia biliar\u201d, o quedar enmarcado en el ac\u00e1pite de \u201cTrastornos funcionales gastrointestinales\u201d o \u201cconstituci\u00f3n inadecuada de \u00c1lvarez\u201d.<\/p>\n<p>Con los conocimientos actuales no podemos llegar m\u00e1s all\u00e1: el paciente persiste con su sintomatolog\u00eda err\u00e1tica y variable, oscila de un consultorio a otro en busca de alguien para establecer un \u201craport\u201d y aliviar su mal. Aqu\u00ed se enfrenta el facultativo con el problema m\u00e9dico-antropol\u00f3gico cultural y el folklore de la enfermedad hep\u00e1tica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tiene que echar mano de todo su haber cultural y habilidad de maestro para encauzar al que padece en forma m\u00e1s adecuada; la explicaci\u00f3n llana, la voz de aliento, las recomendaciones de distinta \u00edndole son fundamentales. Este es el paciente que requiere m\u00e1s salud mental, m\u00e1s variedad, m\u00e1s distracci\u00f3n, m\u00e1s cari\u00f1o, m\u00e1s solaz. No debe dejarse a la deriva ni atiborrarse de drogas. Y tampoco decirle de golpe que no tiene \u201cnada en el h\u00edgado\u201d pues buscar\u00e1 otra fuente y alg\u00fan d\u00eda, con facilidad, encuentra al galeno quien le informa: Ud. tiene el h\u00edgado inflamado\u201d.<\/p>\n<p>Mientras no se sepa con absoluta certeza cu\u00e1les son todas y cada una de las causas y razones de las n\u00e1useas matutinas, de la \u201cmala digesti\u00f3n\u201d , del borborismo, del \u201cempacho\u201d y de tantos otros s\u00edntomas imprecisos, no podemos ser tajantes, aunque en buen n\u00famero de casos podr\u00edamos decir que estamos ante un problema funcional o sicofisiol\u00f3gico. Aqu\u00ed tampoco hay que desviarse por alg\u00fan hallazgo org\u00e1nico que nos parezca f\u00e1cil culpar como causante de las dolencias; en casos de pacientes sometidos a cirug\u00eda por diverticulosis de distintas zonas, a intervenidos por dolicolon, malrotaciones y dem\u00e1s, no es raro encontrar los mismos s\u00edntomas en forma postquir\u00fargica, cosa que nos revela el sustrato del problema no era \u00e9se. El enfermo \u201chep\u00e1tico\u201d lo que m\u00e1s busca es comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n clara de su mal; si recibe esto seguir\u00e1 siendo nuestro paciente toda la vida, como lo dijo Osler, y no saltar\u00e1 de m\u00e9dico en m\u00e9dico en busca del tratamiento \u00f3ptimo.<\/p>\n<p>CONCLUSIONES<\/p>\n<p>A. El h\u00edgado y sus v\u00edas biliares presentan en nuestra tradici\u00f3n latina un inmenso enjambre de mitos, creencias, atributos y s\u00edntomas, la mayor parte de ellos dudosos o totalmente no-hep\u00e1ticos que son un campo interesante de la medicina, el folklore y la antropolog\u00eda cultural.<br \/>\nB. La complejidad de la funci\u00f3n hep\u00e1tica, la dif\u00edcil medici\u00f3n de desequilibrios, la proliferaci\u00f3n de s\u00edndromes esot\u00e9ricos, la polifarmacia y la poca compenetraci\u00f3n del medico en estos carnpos hacen problem\u00e1tica la visi\u00f3n clara del problema.<br \/>\nC. M\u00faltiples explicaciones pueden darse sobre s\u00edntomas atribuidos a trastorno hepatobiliar aunque las de orden funcional y sicobiol\u00f3gico deben prevalecer.<br \/>\nD. El m\u00e9dico debe, cuidadosamente, ir modificando las creencias sin base cient\u00edfica respecto a esta v\u00edscera y orientar su tratamiento en la forma m\u00e1s ecu\u00e1nime y sencilla.<br \/>\nE. Es importante que el medico se entere del importante componente de orden antropol\u00f3gico cultural y de folklore que posee la v\u00edscera hep\u00e1tica.<br \/>\nF. Es funci\u00f3n del m\u00e9dico de cabecera desmitificar la enfermedad hep\u00e1tica y clave para este proceso es el an\u00e1lisis serio, cabal, del problema y la aclaraci\u00f3n cuidadosa al paciente. El papel del m\u00e9dico en cuanto a maestro y amigo en este campo es de valor capital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al revisar recientemente mis  revistas me encuentro con un art\u00edculo corto del muy conocido periodista norteamericano Art. Buchward sobre la importancia de los padecimientos del h\u00edgado en Francia. En su jocoso art\u00edculo Buchwald relata sus peripecias al sufrir un \u201cataque al h\u00edgado\u201d mientras resid\u00eda en Francia y c\u00f3mo as\u00ed pudo entrar en lo que \u00e9l llama el privilegiado grupo de la \u201cOrden del H\u00edgado de Categor\u00eda\u201d para ser el centro de la atenci\u00f3n en ese ambiente donde la enfermedad hep\u00e1tica est\u00e1 en una posici\u00f3n jer\u00e1rquica muy elevada y donde la conversaci\u00f3n popular gira con frecuencia alrededor de los \u201cmales del h\u00edgado\u201d.<\/p>\n<p class=\"more-link-p\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/doctorthomasowens.com\/?p=96\">Read more &rarr;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-96","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-salud-para-la-familia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/96","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=96"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/96\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=96"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=96"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=96"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}