{"id":54,"date":"2009-10-12T12:38:13","date_gmt":"2009-10-12T19:38:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sumaclick.com\/owens\/?p=54"},"modified":"2009-10-12T12:38:13","modified_gmt":"2009-10-12T19:38:13","slug":"el-dr-anibal-tejada-vision-de-dos-generaciones-de-medicos-egresados-de-la-facultad-de-medicina-de-la-universidad-de-panama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/?p=54","title":{"rendered":"El Dr. An\u00edbal Tejada, visi\u00f3n de dos generaciones de m\u00e9dicos egresados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panam\u00e1"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_179\" style=\"width: 222px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-179\" src=\"http:\/\/www.sumaclick.com\/owens\/wp-content\/uploads\/anibaltejada1-212x300.jpg\" alt=\"Dr. Anibal Tejada\" title=\"anibaltejada\" width=\"212\" height=\"300\" class=\"size-medium wp-image-179\" \/><p id=\"caption-attachment-179\" class=\"wp-caption-text\">Dr. Anibal Tejada<\/p><\/div>\n<p>Por los doctores Tom\u00e1s P. Owens Saad y Thomas P. Owens Ja\u00e9n<br \/>\n<a href=\"http:\/\/bdigital.binal.ac.pa\/loteria\/index.php\">Publicado originalmente en la Revista Loter\u00eda, No. 435, abril de 2001<\/a><\/p>\n<h2>La Segunda Era de la Facultad de Medicina de Panam\u00e1<\/h2>\n<p>Las d\u00e9cadas de los sesentas y setentas traen la consolidaci\u00f3n de la Facultad de Medicina como una instituci\u00f3n por derecho propio, s\u00f3lida, establecida. \u00a0No m\u00e1s un\u00a0experimento o simplemente una oportunidad para estudiar la carrera dentro del pa\u00eds de forma menos onerosa. \u00a0No m\u00e1s un concepto local de menor calado, para\u00a0aquellos que no pudiesen alcanzar una escuela en el extranjero, La Facultad entra en una segunda era de respeto propio.<\/p>\n<p>Estudiantes de todo el pa\u00eds aspiran a formar parte de la Facultad, hombres y mujeres se inscriben como aspirantes y consideran la Facultad de Medicina de\u00a0Panam\u00e1 como su primera y m\u00e1s alta preferencia.<\/p>\n<p>La Facultad de Medicina se concibi\u00f3 a trav\u00e9s de la simbiosis de \u00a0prohombres nacionales y eruditos europeos y suramericanos. Su infancia se forj\u00f3 a trav\u00e9s de\u00a0valores cuya primera carrera se produjo en Espa\u00f1a, Italia o en el Ecuador y que se aun\u00f3 a doctos nacionales de carrera forjada.<\/p>\n<p>En 1961, John F. Kennedy inicia su presidencia en los Estados Unidos y recuerda en su discurso inaugural que es el primer presidente nacido en ese siglo. \u00a0Panam\u00e1\u00a0vive un periodo democr\u00e1tico y la econom\u00eda mundial est\u00e1 en un punto floreciente.<\/p>\n<p>La nueva d\u00e9cada trae consigo una nueva generaci\u00f3n para nuestra Facultad: entusiasta, din\u00e1mica y decididamente aut\u00f3ctona. \u00a0Ninguna persona, antes o despu\u00e9s,\u00a0representa mejor el deseo de engrandecer la educaci\u00f3n m\u00e9dica en Panam\u00e1 que uno de los primeros miembros de esta generaci\u00f3n: \u00a0An\u00edbal Tejada.<\/p>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o del 1960 y nuestro peque\u00f1o contingente de estudiantes de medicina se presentaba por vez primera, en las salas del Hospital Santo Tom\u00e1s, al paciente\u00a0postrado, para obtener de \u00e9l las ense\u00f1anzas proped\u00e9uticas, b\u00e1sicas, que har\u00edan de nosotros, m\u00e9dicos cabales, en el decir de Mara\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda que nos toc\u00f3 rotar, nuestro maestro, el Dr. Rolando Chanis, se present\u00f3 acompa\u00f1ado de un joven m\u00e9dico ayudante a quien present\u00f3 corno el erudito\u00a0de la medicina, residente de Medicina Interna completo, quien nos guiar\u00eda como preceptor en los rudimentos de la practica cl\u00ednica. El joven internista tuvo en\u00a0nosotros una impresi\u00f3n impactante desde el primer momento. N\u00edtido en su vestir, sereno, preciso en sus intervenciones, respetable en sus modales, con un\u00a0profundo conocimiento de la medicina y un muy vasto acervo de cultura general, tuvo en nosotros a su primer grupo de alumnos -siempre nos hemos sentido\u00a0orgullosos que el destino nos permitiera haber sido su primera promoci\u00f3n de aprendices- y, para bien de muchas generaciones se mantuvo imperturbable en su\u00a0docencia continua de estudiantes de medicina de la Escuela de Medicina de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Este maestro, tutor y amigo fue el Dr. An\u00edbal Tejada An\u00edbal Tejada, quien naci\u00f3 en Santiago de Veraguas, el 20 de enero de 1928.<\/p>\n<p>Fue el mayor de 4 hijos de Silvia Garc\u00eda de Tejada y Foci\u00f3n Tejada.En su propio decir, su infancia fue muy humilde. \u00abMi mayor problema siempre fue que la\u00a0maestra de tercer grado insist\u00eda en que deb\u00eda ponerme \u00a0zapatos para ir a clase\u00bb, sol\u00eda decir el Dr. Tejada durante sus pl\u00e1ticas a los estudiantes, en su af\u00e1n de\u00a0explicar cuanto mejores eran las situaciones del momento en comparaci\u00f3n con el pasado. Extremadamente responsable, descolIa en sus estudios primarios y con\u00a0ayuda de sus t\u00edos, alcanza matricularse en el Colegio La Salle para avanzar sus estudios secundarios en la ciudad capital. All\u00ed se grad\u00faa con el Primer Puesto de\u00a0Honor el 6 de febrero de 1945.<\/p>\n<p>De una manera que se convierte en t\u00edpica de su vida futura: no acepta ofrecer el discurso de graduaci\u00f3n, sugiere lo haga un compa\u00f1ero quien posteriormente ser\u00eda\u00a0el \u00fanico inmolado en la dictadura militar, y termina por ser presentado por el Director del Batall\u00f3n Juana de Arco.<\/p>\n<p>Inicia estudios en la Universidad de Tulane, en Nueva Orle\u00e1ns pero sumamente interesado en la carrera de ingenier\u00eda, aplica para becas en M\u00e9xico. Curiosamente,\u00a0confes\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde, fue a insistencia de su padre, Foci\u00f3n, que acepta la oportunidad, en cambio, de estudiar medicina en la prestigiosa Escuela M\u00e9dico\u00a0Militar, donde se destac\u00f3 como brillante estudiante y se gradu\u00f3 en el a\u00f1o de 1955.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 a Panam\u00e1 y termin\u00f3 la residencia de Medicina Interna en el Hospital Santo Tom\u00e1s. Ya durante su residencia, fue incorporado como profesor Ad honorem\u00a0en la c\u00e1tedra de Proped\u00e9utica Cl\u00ednica y Fisiopatolog\u00eda del Dr. Rolando Chanis, quien reconoci\u00f3 la calidad de su pensamiento, la decisi\u00f3n en su pr\u00e1ctica cl\u00ednica y su\u00a0ferviente deseo de ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>Fue funcionario de tiempo completo en el Hospital Santo Tom\u00e1s hasta el a\u00f1o de 1962 cuando se traslad\u00f3 al entonces nuevo Hospital General de la Caja de Seguro\u00a0Social. Internos y residentes de aquellas generaciones recuerdan a un cl\u00ednico \u00a0extraordinario de gran compasi\u00f3n e incisiva memoria. Del a\u00f1o 1951 al 1968 fue\u00a0enviado por la Caja de Seguro Social a realizar un Felowship de Medicina lnterna y Neurolog\u00eda Cl\u00ednica en los Hospitales Peter Ben Brigham y Massachussets\u00a0General de la Universidad de Harvard, recomendado por el Dr. Rolando Chanis. Durante su estad\u00eda, fue recompensado con el t\u00edtulo de Instructor Cl\u00ednico de la\u00a0Harvard Medical School por sus habilidades pedag\u00f3gicas. \u00a0A su regreso, el Dr. Tejada consolida su genuino \u00abmatrimonio\u00bb con la Facultad de Medicina de Panam\u00e1.\u00a0Es nombrado Profesor Temporal de Neuroanatom\u00eda en el a\u00f1o de 1970 y luego Profesor Regular de Proped\u00e9utica Cl\u00ednica y Fisiopatolog\u00eda en el a\u00f1o de 1971. La\u00a0Facultad de Medicina, desde su inicio, dependi\u00f3 de m\u00e9dicos de alto calibre que rindieron gigantes tareas por la Facultad; sin embargo, ninguno, entonces o ahora,\u00a0supedit\u00f3 toda esta actividad a la educaci\u00f3n medica.<\/p>\n<p>An\u00edbal Tejado abraz\u00f3 su vocaci\u00f3n de educador m\u00e9dico de forma completa, y es por ello que representa la esencia del papel de la Facultad como formadora de\u00a0nuevos profesionales. Fue en nuestra Facultad de Medicina donde brill\u00f3 el Dr. Tejada, como maestro, tutor y organizador.<\/p>\n<p>Se inici\u00f3 como profesor en las aulas y las salas del hospital cuando terminaba su primera era de la Facultad de Medicina. Creada en el a\u00f1o del 1951, se origina\u00a0\u00a0como una peque\u00f1a escuela con el modelo flexneriano dirigida mayormente por eminentes m\u00e9dicos extranjeros, quienes impartieron a la primera generaci\u00f3n de\u00a0egresados esa cultura medica europea enciclop\u00e9dica. \u00a0Fue la era de los maestros Pi Su\u00f1er en Bioqu\u00edmica y Fisiolog\u00eda, de Garreta Sabadell, Farmacolog\u00eda, de\u00a0Herrera en Histolog\u00eda y Patolog\u00eda, de G\u00f3rriz en Psicolog\u00eda y Psiquiatr\u00eda y de Moreno en Anatom\u00eda. Fue la era de creaci\u00f3n de una identidad de la Facultad de\u00a0Medicina y la era de logro de un prestigio nacional e internacional para la misma.<\/p>\n<p>La segunda era de nuestra Escuela de Medicina, nos atrevemos a aventurar, termina con la muerte del Dr. Tejada. Los primeros profesores de la Escuela fueron\u00a0maestros de cierta edad, con amplio prestigio, \u00a0que le impartieron jerarqu\u00eda a la nueva Facultad. \u00a0Con el advenimiento del Dr. Tejada, aparece el nuevo valor\u00a0aut\u00f3ctono, joven, inteligente, con excelente preparaci\u00f3n cient\u00edfica y acad\u00e9mica, aunado a una vasta cultura. En \u00e9l el arte y la ciencia de la medicina estaban\u00a0fusionados e inseparables, la ciencia y la cultura entrelazadas, la rectitud y la comprensi\u00f3n profunda, amalgamadas.<\/p>\n<p>Comenzando en el a\u00f1o de 1971, como presidente de la Comisi\u00f3n Permanente de Servicios M\u00e9dicos de la Facultad de Medicina, el doctor Tejada facilit\u00f3 el\u00a0establecimiento del Hospital General de la Caja de Seguro Social como un real hospital universitario (si bien dicha denominaci\u00f3n no se alcanza de forma oficial)\u00a0donde fue siempre el sol\u00edcito consultor, el tutor de estudiantes de medicina y de m\u00e9dicos, y promotor de la docencia m\u00e9dica. Fue internista, Jefe de Medicina\u00a0Interna, Subdirector de Docencia y posteriormente a su subespecializaci\u00f3n en neurolog\u00eda, Jefe Fundador del Servicio de Neurolog\u00eda del Complejo Hospitalario\u00a0Metropolitano de la Caja de Seguro Social.<\/p>\n<p>El Dr. Tejada fue todo en la Facultad de Medicina. De asistente de c\u00e1tedra a profesor titular, de maestro en la conferencia a tutor en el hospital, de profesor de\u00a0ciencias b\u00e1sicas como fue la neuroanatom\u00eda a ciencias cl\u00ednicas como la proped\u00e9utica cl\u00ednica o introducci\u00f3n a la medicina. Fue miembro de m\u00faltiples comisiones,\u00a0casi de todas. Cuando era nombrado en una comisi\u00f3n era siempre cumplido y activo participante. \u00a0En 1975 inicia su posici\u00f3n como verdadero \u00abregente\u00bb de la\u00a0Escuela de Medicina al ser nombrado Presidente de la Comisi\u00f3n de Admisi\u00f3n, Orientaci\u00f3n y Capacitaci\u00f3n de la Escuela de Medicina. Fue el alma de esta\u00a0importante Comisi\u00f3n de Admisi\u00f3n, donde hacia casi por s\u00ed solo todo el agotador trabajo, a\u00f1o tras a\u00f1o, de estudiar y clasificar a los aspirantes a ingreso a la\u00a0Facultad de Medicina. El dicho de \u00abnadie es imprescindible\u00bb parec\u00eda tener como \u00a0excepci\u00f3n al Dr. Tejada. Acucioso en el estudio de los Planes de estudio y\u00a0Docencia, siempre fue un puntual en las comisiones que han ido modificando el curr\u00edculum de la Facultad. El Dr. Tejada consider\u00f3 a la Escuela de Medicina como\u00a0su v\u00e1stago, parte de s\u00ed mismo. Como tal, puso siempre extremo cuidado en el desenvolvimiento de sus actividades a nombre de la misma. Por ejemplo, los\u00a0ex\u00e1menes de admisl\u00f3n eran confeccionados por \u00e9l personalmente, as\u00ed como las tediosas pero necesarias tabulaciones de los resultados en colaboraci\u00f3n con los\u00a0dem\u00e1s miembros de la comisi\u00f3n, mimeografiados y guardados en su casa antes de ser presentados, luego entregados a los candidatos por su propia mano.<\/p>\n<p>Entendiendo la relevancia de la tarea (el hecho de que dicho examen decid\u00eda el futuro de un sinn\u00famero de personas), guardaba los detalles del mismo con el\u00a0mayor celo. \u00a0A trav\u00e9s de 17 a\u00f1os, hijos de colegas y amigos no esperaron recibir ning\u00fan tipo de canonj\u00eda y, de forma at\u00edpica, no hubo jam\u00e1s acusaciones de\u00a0favoritismos o injusticias. Profesor por excelencia. Sus c\u00e1tedras consist\u00edan primordialmente de charlas que inclu\u00edan informaci\u00f3n de un gran n\u00famero de textos y\u00a0exced\u00edan el acervo de los libros de referencia m\u00e1s extensos. Cada clase era un ejercicio en erudici\u00f3n. Profundas disertaciones rendidas con una variedad de\u00a0m\u00e9todos audiovisuales, usualmente salpicadas con interjecciones alusivas a detalles que conociese de los estudiantes. Siempre manten\u00eda la atenci\u00f3n de todos v cada\u00a0uno en el aula. Se comunicaba en lenguaje sencillo, campechano, nunca rimbombante, casi como enfatizando que el valor est\u00e1 en el contenido y no en la forma.<\/p>\n<p>Cada presentaci\u00f3n en cierta forma una obra de arte. \u00a0Las notas de Neuroanatom\u00eda \u00a0eran textos verdaderos de alta complejidad. Las clases de Proped\u00e9utica se\u00a0convirtieron en el \u00ab&#8216;Follet\u00f3n de Tejada\u00bb que muchos utilizaron por el resto de sus estudios en la Facultad, durante el internado y a\u00fan hoy, como referencia para\u00a0examen y diagn\u00f3stico. Varios le sugirieron convertir el \u00abfollet\u00f3n\u00bb en un libro, siempre se neg\u00f3. \u00abYa lo tienen y es gratis\u00bb.<\/p>\n<p>An\u00edbal Tejada se convirti\u00f3 en una leyenda en su propio tiempo, Las razones son muchas. Conoc\u00eda a todos sus estudiantes por su nombre completo. Comenzaba su\u00a0seguida clase del semestre \u00ab\u00bbpasando lista\u00bb de memoria. Percibido como una persona sumamente austera y reservada, el Dr. Tejada sorprend\u00eda a los estudiantes\u00a0con sus acuciosas observaciones de las situaciones personales por las cuales pasaban. Sin fraternizar con sus disc\u00edpulos, ten\u00eda tal grado de apercepci\u00f3n que\u00a0apreciaba detalles \u00edntimos de aquellos a quien miraba a distancia. Esta habilidad le dio un renombre casi m\u00edstico dentro del estudiantado: una sensaci\u00f3n de\u00a0omnipresencia.<\/p>\n<p>Una an\u00e9cdota del a\u00f1o de 1981 resalta esa experiencia: despu\u00e9s de entregar notas de un examen en el cual muchos estudiantes alcanzaron calificaciones muy bajas,\u00a0el Dr. Tejada se dirigi\u00f3 al grupo arguyendo que \u00e9l ten\u00eda seguridad que el problema no era \u00ab&#8216;exceso de gl\u00eda\u00bb sino falta de disciplina de estudio. Procedi\u00f3 a indicar\u00a0como hab\u00eda notado en d\u00edas anteriores a un gran grupo de estudiantes conversando largo tiempo en los pasillos y a otro echando chistes, etc., en vez de utilizar el\u00a0tiempo repasando las lecciones. D\u00edas m\u00e1s tarde este grupo estaba reunido en el estacionamiento esperando entrar a un examen de anatom\u00eda tipo \u00ab&#8216;rond\u00edn\u00bb en el\u00a0cual se camina a trav\u00e9s de diferentes especimenes uno por uno. Uno de los estudiantes bromeaba que deb\u00edan todos ponerse a estudiar, ya que el maestro Tejada\u00a0\u00ab&#8216;todo lo ve\u00bb y notar\u00eda desde all\u00e1 arriba en el Hospital del Seguro Social que todos conversaban mientras esperaban su turno para entrar al examen.<\/p>\n<p>Este estudiante entonces comenz\u00f3 a caminar con libro abierto, fingiendo que le\u00eda. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el maestro Tejada comenz\u00f3 su clase diciendo \u00ab&#8216;hace menos de\u00a0una semana les dije que deb\u00edan aprovechar su tiempo, organizarse&#8230; y hace dos d\u00edas los veo sentados bromeando en el estacionamiento por dos horas, bueno, todos\u00a0con excepci\u00f3n de&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Si bien hab\u00eda severidad en su proceder, en el \u00e1rea de evaluaciones acad\u00e9micas, tomaba tiempo para dirigirse a cada estudiante que consideraba a riesgo de\u00a0fracasar, ofreciendo consejo. Si bien muchos estudiantes le tem\u00edan, le ten\u00edan un respeto se\u00f1orial. \u00c9l, por su parte, ocasionalmente se chanceaba con alguno\u00a0demostrando una apertura que muchas veces tomaba a los j\u00f3venes \u00ab&#8216;fuera de base\u00bb. \u00a0Dijo alguno: \u00ab&#8216;es como si el Papa le echara a uno un chiste; no se sabe si uno\u00a0debe re\u00edrse a carcajadas o sonre\u00edrse solapadamente\u00bb.<\/p>\n<p>Consider\u00f3 la oportunidad de estudiar medicina en nuestra Facultad como un regalo que los estudiantes deb\u00edan agradecer. Regularmente nos recordaba el costo de\u00a0la educaci\u00f3n m\u00e9dica alrededor del mundo y cu\u00e1n insignificante era el costo en Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Asimismo, siempre entendi\u00f3 el papel del estudiante como uno de dedicaci\u00f3n total. Sent\u00eda que el fracaso era siempre debido a falta de rigor en la organizaci\u00f3n de\u00a0las tareas y no debido a falta de capacidad intelectual o la dificultad del curso. De hecho, profesaba que el \u00ab&#8216;estudiante completo\u00bb deb\u00eda ser \u00e1vido lector de la\u00a0cultura \u00a0de los tiempos, versado en otras artes aparte de la medicina e involucrado en otras actividades estudiantiles, por cuanto, nuevamente, \u00ab&#8216;todo es cuesti\u00f3n de\u00a0organizar su t\u00edempo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abTiempo siempre hay de sobra\u00bb, \u00abSi usted lee dos p\u00e1ginas en el pasillo durante el almuerzo, otras dos en el excusado y tres en el bus, ya aprendi\u00f3 todo lo de hoy\u00bb,\u00a0sol\u00eda decir. Igualmente, insist\u00eda que la medicina se aprend\u00eda \u00abde diario\u201d. \u201cNo se puede pasar un d\u00eda sin aprender\u00bb. Para enfatizar aquello, pon\u00eda pruebas cortas\u00a0cada d\u00eda de clase, introduciendo el concepto de la educaci\u00f3n m\u00e9dica continuada desde el mismo inicio de nuestras carreras. Adem\u00e1s, era el \u00fanico profesor que\u00a0impart\u00eda lecciones los s\u00e1bados. Los estudiantes ten\u00edan la absoluta seguridad de que toda pregunta de los ex\u00e1menes hab\u00eda sido discutida en clase. Los ex\u00e1menes, sin\u00a0embargo, eran legendarios. Convencido de que no se evaluaba correctamente al estudiante a trav\u00e9s de una selecci\u00f3n aleatoria de preguntas, sus pruebas muchas\u00a0veces conten\u00edan casi todo el material discutido en el aula. Ex\u00e1menes de 300 preguntas o m\u00e1s era la norma m\u00e1s que la excepci\u00f3n. Todos escritos y corregidos por \u00e9l\u00a0personalmente. \u00a0Dec\u00eda sufrir de insomnio y utilizar aquel tiempo para escribir y corregir ex\u00e1menes. \u00a0Insist\u00eda en que no hab\u00eda un \u00abatajo\u00bb para triunfar y lo ense\u00f1aba\u00a0con ejemplos vivos, algunas veces dolorosos. En el a\u00f1o 1980, un grupo le pidi\u00f3 que les dijera qu\u00e9 \u00e1reas del curso ser\u00edan m\u00e1s enfatizadas en el examen final de\u00a0Proped\u00e9utica, como respuesta les dijo que \u00ab&#8216;todas\u00bb. Ese a\u00f1o puso el c\u00e9lebre examen final de 1,200 preguntas que dur\u00f3 7 horas.<\/p>\n<p>Otro grupo repetidamente le pidi\u00f3 que no incluyera dibujos de cortes histol\u00f3gicos para identificar como parte del examen y \u00e9l accedi\u00f3. El d\u00eda de la prueba los\u00a0estudiantes encontraron cuarenta preguntas de llenar espacios con la descripci\u00f3n verbal de cortes anat\u00f3micos.<\/p>\n<p>Siempre vio su papel como aquel de guardi\u00e1n de la calidad acad\u00e9mica de la Facultad y Juez del car\u00e1cter de aquel que estaba destinado a graduarse como m\u00e9dico.\u00a0De por s\u00ed, una responsabilidad predestinada a producir dolor, indignaci\u00f3n \u00a0amargura a aquellos que no alcanzaron el triunfo en sus dos c\u00e1tedras; sin embargo,\u00a0misi\u00f3n que autodenomin\u00f3 parte de su ministerio, una verdadera misi\u00f3n \u00a0apost\u00f3lica como la denominara Michael Balint.<\/p>\n<p>Los estudiantes en cierta forma le tem\u00edan pero mucho m\u00e1s le respetaban. Un respeto profundo, intenso, surrealista, dif\u00edcil de definir. El sentimiento universal de los\u00a0estudiantes al obtener una calificaci\u00f3n menos que aceptable era complejo, \u00a0o por supuesto airoso, como una mezcla de tristeza por haberle desilusionad; cierta\u00a0forma de verguenza. Semejante al sentir del atleta al desilusionar a su entrenador. Decididamente no el sentimiento usual del joven estudiante frente a la\u00a0adversidad.<\/p>\n<p>Durante los setentas y ochentas se dio por llamar a ciertos docentes \u00abprofesor(a)\u00bb como elogio y distinci\u00f3n al estilo de Europa. Sin embargo, durante todo ese\u00a0per\u00edodo s\u00f3lo hubo un \u00abmaestro\u00bb, el maestro Tejada. \u00a0Eventualmente referirse al \u00abmaestro\u00bb era suficiente para saber que se hacia referencia al Dr. Tejada.<\/p>\n<p>Entendi\u00f3 la profesi\u00f3n m\u00e9dica como \u00abla m\u00e1s alta de las humanidades\u00bb, como describi\u00f3 Robeit Louis Stevenson, y exig\u00eda devoci\u00f3n al estudio y el m\u00e1s alto grado de\u00a0honestidad. Advert\u00eda en el inicio de sus cursos que el menor indicio de actividades fraudulentas se acompa\u00f1ar\u00eda de diligencias para asegurar la expulsi\u00f3n del\u00a0ofensor. Siempre cumpli\u00f3 sus promesas. Sol\u00eda explicar entonces que, si alguna vez fuese paciente: \u00abno quiero abrir los ojos en la camilla del cuarto de urgencia y ver\u00a0la cara de uno que se copiaba en mi clase\u00bb.<\/p>\n<p>Por cerca de veinte a\u00f1os, An\u00edbal Tejada forj\u00f3 cada uno de los egresados de la Facultad de Medicina, desde la selecci\u00f3n original hasta la graduaci\u00f3n, influenciando\u00a0de forma decisiva qui\u00e9n alcanzar\u00eda el galard\u00f3n, a trav\u00e9s de sus c\u00e1tedras. Una responsabilidad que tom\u00f3 como misi\u00f3n y ejerc\u00eda con orgullo pero sin arrogancia.\u00a0Quien se graduaba de m\u00e9dico en Panam\u00e1 ten\u00eda que haber sorteado exitosamente al maestro Tejada.<\/p>\n<p>Hombre sumamente complejo, como son los genios. Su inter\u00e9s fundamental era el ense\u00f1ar. Dedic\u00f3 la totalidad de su carrera a la educaci\u00f3n. Nunca tuvo pr\u00e1ctica\u00a0privada y su pr\u00e1ctica cl\u00ednica institucional estaba asociada a la educaci\u00f3n de estudiantes y de residentes. Sin embargo, era cl\u00ednico excepcional y muy apreciado por\u00a0sus pacientes.<\/p>\n<p>Visitaba pacientes en casa, con frecuencia de forma gratuita \u00a1Cu\u00e1ndo cobraba lo hacia seg\u00fan el n\u00famero de aparatos de televisi\u00f3n que encontraba en el hogar!\u00a0An\u00edbal Tejada era un individuo taciturno pero jovial, con un humor profundo, de alto sentido del rid\u00edculo, a la Voltaire. Encontraba incomprensible la obsesi\u00f3n con\u00a0lo material. Siempre de camisa y corbata, nunca exagerado o llamativo. Dec\u00eda que el m\u00e9dico deb\u00eda lucir impecable, pero no ostentoso, elegante pero no chill\u00f3n, de\u00a0\u00abmanos tersas y zapatos sucios\u00bb, como los usaba \u00e9l. Pragm\u00e1tico al extremo: manej\u00f3 un modesto carro americano durante los setentas y cuando por fin lo cambi\u00f3\u00a0por un nuevo veh\u00edculo, lo escogi\u00f3 de acuerdo a las rese\u00f1as del Consumer Report &#8211; al comprar un \u00abHonda Accord\u00bb que manej\u00f3 por el resto de su vida.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 siempre cerca de la Universidad como para sentirse vecino de sus alumnos. Adicto a la lectura, devoraba el Time y Newsweek semanalmente, en idioma\u00a0ingl\u00e9s, que aprendi\u00f3 en su edad adulta de forma autodidacta. Consideraba imperativo el estar enterado de los eventos nacionales y mundiales. \u00a0\u00abEl m\u00e9dico debe\u00a0siempre saber m\u00e1s que el paciente\u201d.<\/p>\n<p>Disfrutaba de los cl\u00e1sicos, pero jam\u00e1s ostentaba el ser un hombre \u00abculto\u00bb o en alguna forma especial. En uno de sus ex\u00e1menes de admisi\u00f3n pregunt\u00f3 qui\u00e9n era\u00a0Hugh Hefner (editor de la revista Plavboy). A pesar de ser un hombre de gran cultura y depurada raz\u00f3n, su dicci\u00f3n estaba llena de expresiones pintorescas y\u00a0referencias a la vida buc\u00f3lica y tranquila. Aunque humilde en su infancia era un hombre universal dentro de pellejo campesino. Sencillo y cosmopolita. Penetrante,\u00a0recatado. Una vida de amalgamas \u00a0y contradicciones. \u00a0Uno de aquellos individuos \u00fanicos que se puede catalogar como especial, nunca exc\u00e9ntrico. Era considerado\u00a0el ~&#8217;director sin t\u00edtulo\u00bb de la Facultad de Medicina y fue nombrado Vicedecano encargado en 1982 y Decano encargado en 1984. Nunca aspir\u00f3 a una posici\u00f3n\u00a0elevada en las estructuras universitarias. Siendo quien personificaba la Facultad, no busc\u00f3 el prestigio de una posici\u00f3n jer\u00e1rquica. Si era consciente de su estatus\u00a0como, en alguna medida &#8211; \u00abel poder detr\u00e1s del poder (y quiz\u00e1s lo era) nunca lo expres\u00f3 p\u00fablicamente. Los dignatarios de la Facultad reconoc\u00edan su posici\u00f3n como\u00a0quien esencialmente decid\u00eda las promociones de entrada \u00bb de graduaci\u00f3n \u00a0de la Facultad y regularmente inquir\u00edan su opini\u00f3n en diversos asuntos.<\/p>\n<p>Tend\u00eda a involucrarse en las \u00e1reas que entend\u00eda vitales para el mejoramiento de la calidad acad\u00e9mica de la Facultad &#8211; \u00a0pero encontraba balad\u00edes muchas de las\u00a0posturas pol\u00edticas de la \u00e9poca y aborrec\u00eda \u00abperder el tiempo en digresiones intrascendentes. Solo entonces ten\u00eda detractores, pero realmente no se le conoc\u00edan\u00a0enemigos. Argumentaba con precisi\u00f3n y algunas veces mordacidad pero manten\u00eda siempre un alto nivel de decoro. La dignidad con que se conduc\u00eda en las\u00a0discusiones oficiales hac\u00eda dif\u00edcil el usar cr\u00edticas insultantes. \u00a0Asimismo, el Dr. Tejada d\u00edscut\u00eda con vigor pero sin ofender. \u00a0Su opini\u00f3n \u00a0sol\u00eda ser la final en las Juntas\u00a0de Facultad.<\/p>\n<p>Reconoci\u00f3 que la funci\u00f3n fundamental del profesor era ense\u00f1ar y no cre\u00eda en escalar puestos por medio de publicaciones o investigaciones. Sin embargo, estimul\u00f3 a\u00a0sus estudiantes a participar en dichos afanes en el futuro, siempre y cuando lo hiciesen con el af\u00e1n a producir algo novel y de utilidad. \u00a0Sent\u00eda desd\u00e9n por el af\u00e1n\u00a0de figurar.<\/p>\n<p>Los archivos de la Facultad no contienen su curr\u00edculo ni su foto. Nunca pidi\u00f3 ascenso de categor\u00eda. \u201cCon un puesto mayor no voy a dar clases de forma distinta\u00bb.<\/p>\n<p>Encontraba superficial la vanidad, y prefiri\u00f3 el seguir viviendo a trav\u00e9s de lo que ense\u00f1aba a sus estudiantes.<\/p>\n<p>En un \u00e1rea caracterizada por choques de egos, el maestro Tejada parec\u00eda no tener uno. Pose\u00eda una modestia extremada, casi existencial. Su vida privada as\u00ed lo era.\u00a0Pocos conoc\u00edan sus afanes fuera de la Facultad. Siempre parec\u00eda que lo \u00fanico era la Facultad. Sus hermanos menores, Foci\u00f3n Tejada y Mary Berti Tejada de Del\u00a0R\u00edo, le ten\u00edan igual admiraci\u00f3n que sus alumnos. Los estudiantes consiguieron que la Biblioteca de la Escuela de Medicina recibiera su nombre.<\/p>\n<p>El Decanato en 1986 le nombr\u00f3 Profesor Magn\u00edfico de Medicina Interna.<\/p>\n<p>El Dr. Tejada dio todo su ser a la ense\u00f1anza de los futuros m\u00e9dicos. Aqu\u00ed fue donde descoll\u00f3 como una lumbrera y donde alcanz\u00f3 cimas muy dif\u00edciles de emular.\u00a0Como cl\u00ednico fue excelente, pues combinaba el conocimiento profundo con una intuici\u00f3n incomprensible y una l\u00f3gica no encontrada en otros. Transform\u00f3 las\u00a0c\u00e1tedras de Neuroanatom\u00eda y Proped\u00e9utica Cl\u00ednica para hacerlas de las m\u00e1s respetables de la Escuela de Medicina, donde sus alumnos siempre encontraban las\u00a0explicaciones y las respuestas m\u00e1s di\u00e1fanas y una rectitud acad\u00e9mica sin par.<\/p>\n<p>Su palabra fue dogma, pero un dogma razonado y justo. Muchos tratar\u00e1n de emularlo, creo que sin poderlo alcanzar nunca. Fue el insistente buscador de la\u00a0perfecci\u00f3n y eso se lo contagi\u00f3 a muchos de sus alumnos, Con Tejada se alcanza la era de la consolidaci\u00f3n y la jerarquizaci\u00f3n de los valores aut\u00f3ctonos de la\u00a0Escuela de Medicina.<\/p>\n<p>La Patria le ha de estar agradecida para siempre pues en su forma callada y sutil hizo por ella m\u00e1s que todos los pol\u00edticos: dej\u00f3 un legado y una pl\u00e9yade de\u00a0alumnos que lo recordar\u00e1n siempre y una Escuela de Medicina digna, acad\u00e9mica, s\u00f3lida y respetada.<\/p>\n<p>An\u00edhal Tejada enferm\u00f3 de c\u00e1ncer en 1986. La malignidad tuvo un desarrollo tan decisivo como el de su hu\u00e9sped. Como antes, demostr\u00f3 su caracter\u00edstico\u00a0estoicismo. A\u00fan consciente, An\u00edbal Tejada llam\u00f3 a sus familiares indic\u00e1ndoles que estaba por morir a las 6:30 de la tarde del d\u00eda 24 de enero de 1987. Treinta\u00a0minutos m\u00e1s tarde falleci\u00f3.<\/p>\n<p>El fin de una era<\/p>\n<p>La muerte del tit\u00e1n. Un hondo vado. Una tarea bien hecha Casi 30 a\u00f1os de creaci\u00f3n Una Facultad de primera. Panam\u00e1 agradecida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las d\u00e9cadas de los sesentas y setentas traen la consolidaci\u00f3n de la Facultad de Medicina como una instituci\u00f3n por derecho propio, s\u00f3lida, establecida.  No m\u00e1s un experimento o simplemente una oportunidad para estudiar la carrera dentro del pa\u00eds de forma menos onerosa.  No m\u00e1s un concepto local de menor calado, para aquellos que no pudiesen alcanzar una escuela en el extranjero, La Facultad entra en una segunda era de respeto propio.<\/p>\n<p class=\"more-link-p\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/doctorthomasowens.com\/?p=54\">Read more &rarr;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-54","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-de-la-medicina-en-panama"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorthomasowens.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}